04 diciembre 2006

Antes de que el amanecer
ser convierta en un certamen
de conciencias carcomidas
concluyo ante el espejo que
tras el noventa por ciento
de los gozos escrutados
la redundancia predomina,

y cuando descarto por sobreuso
la coartada del cinismo,
las negras sombras
de mi humor mal afeitado
fracasan en su afán
de sonsacarle a la culpa
apenas algo que no sean
carámbanos de sonrisas.

29 noviembre 2006

Dicen que tienes memoria en la piel

La piel cumple un papel importantísimo: la vida debe doler mucho en carne viva. Por eso los dermatólogos dicen que hay que mimarla para que no nos acabe matando. También dicen que la piel tiene memoria, aunque yo añado que además de memoria también tiene sus manías y que a veces es muy exigente, la muy jodida. No se conforma con cualquier caricia y cuando le da la gana te exige el contacto con otras pieles que al separarse duelen como cera ardiendo. Tampoco le importa demasiado que después no haya cremita que valga para poder dormir sin que te escuezan las sábanas. La piel, que se supone que nos proteje del mundo exterior, casi siempre nos traiciona y nos vende. Te delata si te avergüenzas, suda si estás nervioso, quema cuando estás solo. Lo peor es el día descubres que todos los pasos que han dado tus huellas dactilares han sido en falso y que estás perdido. Entonces te toca conocer otras pieles y usar tus dedos como el que explora un mapa, ignorando cuál será el mejor camino, si la aburrida recta o la inquietante curva. Así fue como cierto día conduciendo por la barra me quedé dormido al volante, y ahora no tengo muy claro si los tatuajes que me encontré al despertar son de los de verdad o de los que se van con estropajo. Qué impertinente se ha puesto mi piel todo este mes de noviembre, que empezó el día de difuntos y que casi me acaba matando. Harto de tonterías le he dado un ultimátum a mi piel: o me cuenta las ampollas que me tiene planeadas o me la arranco a tiras, aunque sean tiras cómicas, que ya me dijo el domingo un buen amigo que cada día me parezco más a mi caricatura.