19 abril 2007

No sé si aún recuerdas,
el otro día pensamos en comprar un lorito
que recitara tu silencio,
y yo te conté que en mis sueños había leído
que una oruga tocaba la cítara con secreciones de mercurio.

No sé si ya dormía,
porque te oí recitándome poesía,
y recuerdo cómo me gustaba
y cuánto me aterraba que acabara el día.

Y terminó.

La noche resucitó tu habla,
y pensé dónde estaría el hámster,
y si es posible tener una flauta de tibia,
me explicaste que las mascotas se deprimen,
se aburren
tanto como distanciados
tú y yo.

Insisto:
no sé si aún recuerdas,
o
si callas mejor que yo.

13 abril 2007

Esta noche intenté escribir,
era un poema,
siempre que viajo
lo hago,
pienso:
por lo que no dije
por la que no fui

aunque en realidad
da igual,
es una idiotez,
porque, por otra parte,
son siempre los otros,
los que mueren.
Parece trágico,
pero no lo es,
es simplemente una forma
de confesar
lo que mi sobriedad impide.
Pues eso,
que da igual
dónde,
mientras siga siendo
así.